Contemplación de la Atención
Muchas son las necesidades que creemos tener cada uno de nosotros. Con relativa facilidad cada uno podría en un momento determinado llenar una hoja tamaño carta enumerando todas las cosas que necesita. Habrán algunas que requiera con urgencia y otras marcadas como “no tan importantes” pero si somos sinceros seguramente aparecerán muchas de ellas.
De estas necesidades habrán muchas que son creadas por nuestra sociedad de consumo. Otras existirán como sustituto de nuestra incapacidad de saber que es lo que necesitamos realmente. Si trabajamos “identificando y clasificando nuestras necesidades” es posible que reconozcamos alguna otra necesidad oculta, mucho más sencilla, que en realidad carecemos.
La atención es una de estas necesidades primitivas que llevamos en nuestro interior. Se dice que un recién nacido requiere del contacto de otros, de lo contrario podría morir en tan solo siete días. Así pues todos nosotros requerimos ser atendidos por alguien más y esta es una verdad de la que no podemos escapar.
Ejercicio tercero.
Sentado en un sitio cómodo y una vez relajado, contemplemos las siguientes preguntas, esperando algún cambio o sensación en nuestro cuerpo en el área del pecho. Cuando comencemos a sentir alguna cosa permitámonos explorar lo que sentimos para luego articular respuestas que anotaremos en nuestro cuaderno de experiencias.
¿Cómo esta la atención en mi vida?
¿a quiénes atiendo y quienes nos atienden a nosotros?
¿de quién quisiéramos más atención?
¿a quienes no queremos dar nuestra atención?
¿cómo lleno mi atención de amor?
Al final con nuestro análisis y conclusiones, hagamos una afirmación como la que sigue, nuevamente tomando nota de las cosas que puedan surgir en el proceso.
Que mi atención fluya como manantial
Y en la medida de las posibilidades
Para el beneficio de todos
Como parte del juego de dar y recibir
Descubriendo el don de la atención amorosa
Hacia todos.
Amen.
De estas necesidades habrán muchas que son creadas por nuestra sociedad de consumo. Otras existirán como sustituto de nuestra incapacidad de saber que es lo que necesitamos realmente. Si trabajamos “identificando y clasificando nuestras necesidades” es posible que reconozcamos alguna otra necesidad oculta, mucho más sencilla, que en realidad carecemos.
La atención es una de estas necesidades primitivas que llevamos en nuestro interior. Se dice que un recién nacido requiere del contacto de otros, de lo contrario podría morir en tan solo siete días. Así pues todos nosotros requerimos ser atendidos por alguien más y esta es una verdad de la que no podemos escapar.
Ejercicio tercero.
Sentado en un sitio cómodo y una vez relajado, contemplemos las siguientes preguntas, esperando algún cambio o sensación en nuestro cuerpo en el área del pecho. Cuando comencemos a sentir alguna cosa permitámonos explorar lo que sentimos para luego articular respuestas que anotaremos en nuestro cuaderno de experiencias.
¿Cómo esta la atención en mi vida?
¿a quiénes atiendo y quienes nos atienden a nosotros?
¿de quién quisiéramos más atención?
¿a quienes no queremos dar nuestra atención?
¿cómo lleno mi atención de amor?
Al final con nuestro análisis y conclusiones, hagamos una afirmación como la que sigue, nuevamente tomando nota de las cosas que puedan surgir en el proceso.
Que mi atención fluya como manantial
Y en la medida de las posibilidades
Para el beneficio de todos
Como parte del juego de dar y recibir
Descubriendo el don de la atención amorosa
Hacia todos.
Amen.
