Hojas de Meditación

Ejercicios y comentarios sobre la experiencia alrededor de la práctica de la meditación.

Monday, February 20, 2006

Contemplación de la Atención

Muchas son las necesidades que creemos tener cada uno de nosotros.  Con relativa facilidad cada uno podría en un momento determinado llenar una hoja tamaño carta enumerando todas las cosas que necesita.  Habrán algunas que requiera con urgencia y otras marcadas como “no tan importantes” pero si somos sinceros seguramente aparecerán muchas de ellas.

De estas necesidades habrán muchas que son creadas por nuestra sociedad de consumo.  Otras existirán como sustituto de nuestra incapacidad de saber que es lo que necesitamos realmente.  Si trabajamos “identificando y clasificando nuestras necesidades” es posible que reconozcamos alguna otra necesidad oculta, mucho más sencilla, que en realidad carecemos.

La atención es una de estas necesidades primitivas que llevamos en nuestro interior.  Se dice que un recién nacido requiere del contacto de otros, de lo contrario podría morir en tan solo siete días.  Así pues todos nosotros requerimos ser atendidos por alguien más y esta es una verdad de la que no podemos escapar.

Ejercicio tercero.

Sentado en un sitio cómodo y una vez relajado, contemplemos las siguientes preguntas, esperando algún cambio o sensación en nuestro cuerpo en el área del pecho.  Cuando comencemos a sentir alguna cosa permitámonos explorar lo que sentimos para luego articular respuestas que anotaremos en nuestro cuaderno de experiencias.

¿Cómo esta la atención en mi vida?

¿a quiénes atiendo y quienes nos atienden a nosotros?

¿de quién quisiéramos más atención?

¿a quienes no queremos dar nuestra atención?

¿cómo lleno mi  atención de amor?

Al final con nuestro análisis y conclusiones, hagamos una afirmación como la que sigue, nuevamente tomando nota de las cosas que puedan surgir en el proceso.

Que mi atención fluya como manantial
Y en la medida de las posibilidades
Para el beneficio de todos
Como parte del juego de dar y recibir
Descubriendo el don de la atención amorosa
Hacia todos.

Amen.

Tuesday, February 14, 2006

La disciplina del Silencio

Debemos ser muy disciplinados en nuestra relación con el Silencio.  

Estamos tan acostumbrados a hablar y hablar... tenemos una ansiedad de comunicarnos acumulada tan grande que de inmediato tratamos de convertir en una charla nuestra relación con Dios olvidando que él está más allá de las palabras.

Es necesario entonces reentrenarnos.  Reeducarnos en el arte de guardar silencio y abrirnos a su compañía para permitir que cosas maravillosas sucedan.

Ejercicio 2. La disciplina del silencio

Luego de estar un poco en mejor disposición de reconocer cambios en nuestro cuerpo, vamos a usarlos a ellos y no a nuestras palabras para entablar una comunión con lo superior.

Estando relajados y enfocados vamos a poner nuestra atención en algo que nos recuerde a Dios, que será diferente según nuestras creencias.  Para mi funciona, por ejemplo, una imagen del sagrado corazón de Jesús o la imagen de un punto de luz encima de mi cabeza.

Dejemos que las sensaciones se desarrollen libremente, sintiendo nuestro cuerpo y poniendo algún énfasis en las zonas específicas que vayamos sintiendo distintas.  Usemos nuestra libreta para anotar lo que va sucediendo y comparar con la experiencia de escuchar nuestro cuerpo sin prestar especial atención a cosa alguna.

Conviene hacer esta experiencia a diario al menos una vez a una misma hora, para ir creando una disciplina alrededor de ella.

Friday, February 10, 2006

Observarse es el primer paso

En la vida cotidiana son muy pocas las oportunidades que aprovechamos para escucharnos a nosotros mismos. Si comparamos nuestro cuerpo con un carro, la mayoría de nosotros estamos acostumbrados a manejar con la cabeza fuera de la ventanilla ignorando completamente todos los "instrumentos" que poseemos para ayudarnos en la jornada.

Una mejor relación con nuestro cuerpo

Nuestro cuerpo continuamente nos esta enviando una gran cantidad de señales acerca de nuestro entorno. La mayoría de ellas ignoradas o mal interpretadas.

Ejercicio Primero: Escuchar al Cuerpo

Para este ejercicio es bueno encontrar un lugar tranquilo sin muchas distracciones. Alli nos sentaremos con una libreta y luego de respirar calmadamente tratamos de hacernos concientes de todo lo que sentimos. ¿Sentimos peso? ¿nos duele algo? ¿Estamos cómodos o incómodos?

Recorramos concientemente cada parte de nuestro cuerpo y describamos que sentimos.

Repitiendo esta experiencia varias veces vamos a comenzar a percibir "cambios" pues nuestro cuerpo jamás es el mismo.

Llevar nuestra atención voluntariamente a una parte de nuestro cuerpo será nuestra primera herramienta.